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Adriana Aristimuño: "No me conformo" con los avances en educación del FA

La referente en educación de Talvi cree que decir que “los resultados en educación son lentos” constituyen “excusas” y llama a mirar lo hecho en América Latina

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Adriana Aristimuño habla en la oficina que, en la sede de Ciudadanos, le corresponde al candidato a la vicepresidencia del Partido Colorado, Robert Silva, y bromea con que en esa sala se “respira educación”.


Junto a un cuadro de José Batlle y Ordoñez, la asesora del candidato colorado Ernesto Talvi señala los problemas actuales del sistema, reconoce avances de los últimos años, asegura que estaría dispuesta a decretar la esencialidad y admite la complejidad de llenar de docentes titulados y estables los 136 liceos modelo que propone. A continuación, un resumen de la entrevista con El Observador.


¿Cómo ve estos 15 años del gobierno del Frente Amplio en la educación?


Son años en los que se han hecho cosas, en los que se ha intentado revertir algunas tendencias negativas, pero me parece que no se ha llegado al fondo de los problemas. Por ejemplo, el Plan Ceibal es algo muy positivo, la Red Global de Aprendizajes es algo muy bueno, el sistema de protección de trayectorias es otra cosa muy positiva. Pero el sistema educativo actual termina arruinando y comprometiendo las posibilidades que todos esos programas tienen de llegar a cumplir con sus fines.


Talvi dice que se invirtió más en educación pero los resultados son peores. ¿A usted le parece correcta esa relación entre inversión y la mejora de aprendizajes? 


Creo que cuando tú invertís en algo esperás resultados. Entonces está bien hablar de ‘hicimos tal inversión, a ver que resultados tuvimos’. Pero los resultados no son solamente malos en aprendizajes donde no han mejorado en 20, 30 años. Los resultados también son muy malos en los temas de equidad. Tenemos un sistema educativo sumamente segmentado donde los que están en el quintil superior tienen muchas oportunidades y logran mejores resultados, y lo que están en quintiles más bajos están condenados a centros educativos, muchas veces, menos equipados y con docentes menos experimentados. La tasa de egreso de educación media superior en el quintil superior está cerca del 80% y en el quintil inferior no llega al 20%. ¡En el mismo país!

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Pero esa situación se ha mejorado. Durante 30 años el porcentaje de egreso de estudiantes de bachillerato se mantuvo alrededor del 30% y, en los últimos diez años, ese número pasó a 42,7%.


No me conformo. Porque en otros países de América Latina han entrado millones de estudiantes nuevos a los sistemas educativos. No hablo de Chile para no generar más controversia, pero en Colombia, en Perú, en Brasil y en México —cuatro países latinoamericanos con muchas más dificultades sociales, étnicas y lingüísticas— han logrado meter más estudiantes en el sistema y además han mejorado los aprendizajes, nosotros no. De 100 estudiantes que entraron a la escuela este año, van a egresar 40 dentro de 12 años. Somos el país más fracasado en término de permanencia de todo América Latina. ¿De qué sirve que haya más gente en el sistema educativo si luego se caen? ¿De qué sirve si no aprenden? ¿Por qué otros países pueden tener 70%, 80%, 90% y nosotros tenemos que conformarnos con un 40%? Cuando dicen que los resultados en educación son lentos, miren cómo avanzaron otros países en América Latina. No son tan lentos. Creo que eso son excusas.


Si nos comparamos con el mundo vamos lentos, pero si nos comparamos con nosotros mismos hemos avanzado.

Un poquito. Quiero avanzar mucho más. Quiero tener otro sistema educativo, soñar con otras cosas, darle a los chiquilines la oportunidad de terminar el liceo. Me parece que es una comparación para conformarnos, para resignarnos. Yo quiero otra cosa. Muchos queremos otra cosa.


"Somos el país más fracasado en términos de permanencia de todo América Latina"


¿Cree que los sindicatos han ayudado a bloquear un cambio?


Los sindicatos han bloqueado pero también hay una responsabilidad de los autoridades. Porque los sindicatos avanzan y bloquean hasta que les dicen que no, hasta que los enfrentan, hasta que se negocia con ellos, hasta que se llega a un acuerdo. Pero simplemente se bloqueaba y se quedaba con el bloqueo.


¿Le parece que los sindicatos gobiernan la educación?


Sí, porque hay representantes sindicales en todos los consejos de conducción de la educación y, además, porque los sindicatos han pesado en muchas decisiones. Tengo varias amigas que trabajaron en estos últimos años en la órbita del Consejo de Secundaria y ellas me decían: “ay, que horrible, tomamos tal decisión hace dos días y luego viene la orden de arriba de que como el sindicato bloqueó, todo para atrás”. Y me decían “así no se puede trabajar, así no se puede gobernar un sistema”. Cuando uno entra en contacto con este tipo de realidades, empieza a preguntarse si no habrá que gobernar el sistema educativo de otra manera. 


¿Qué hace un gobierno de Talvi si mañana los sindicatos paran ante el comienzo de la construcción de sus 136 liceos, por ejemplo?


Y bueno, hay que seguir adelante.


¿Aunque haya paros todo el año?


Sí, sí.


¿Y eso no termina siendo más perjudicial para el sistema?


Tendremos que ver. Ojalá haya capacidad de negociación. Quiero creer que los sindicatos entienden que instalar centros educativos en zonas vulnerables es algo socialmente muy deseable. Pienso que dialogando, explicando y persuadiendo lo van a apoyar. Si la primera medida es el paro, hay que seguir avanzando, no hay que bloquearse. Mucha gente de izquierda que está en la educación están muy cansados de los sindicatos. Y mucha gente ha dejado la educación por ese motivo. Creo que llegó el momento de hacerse cargo de eso. Obviamente, uno no va a imponer las cosas de manera autoritaria porque eso ya sabemos que no funciona. Pero cuando una elabora una propuesta y es aprobada por la mayoría de la población, creo que ahí hay un juego de poderes que hay que trabajarlo. Hay que dialogar, pero llega un momento en el que hay que avanzar. Porque si no, vamos a seguir bloqueados eternamente en este país.


¿Aunque eso cueste decretar la esencialidad?


Y bueno, se decretó la esencialidad hace poco en un gobierno que uno nunca pensaría que lo hubiera decretado. Sí, sí.

Teniendo en cuenta el actual déficit docente, ¿cómo van a hacer para llenar de docentes titulados y estables de Física, por ejemplo, en los 136 liceos que piensan instalar?


Va a ser difícil. Somos conscientes de la baja titulación en Educación Media pero también hay otras opciones: se puede llamar a concursos, se pueden hacer llamados, se puede tomar gente que sea formada en la universidad en Física y darles una formación docente en servicio, hay programas muy buenos para eso. Entonces ahí podés estar inyectando a la enseñanza de gente nueva, gente joven, gente que le interesa trabajar en esos contextos -que no es cualquiera- y por supuesto, a los docentes del sistema. Hay gente que le gusta trabajar justamente en los lugares más difíciles.


¿Cree que los buenos resultados del modelo Impulso, por ejemplo, se pueden replicar cuando el sistema que plantean es en la órbita pública y no requiere un compromiso familiar?


La apuesta es muy alta. Pero te diría que no es solo el modelo de Impulso el que se está tomando. El liceo Impulso está muy identificado con Ernesto (Talvi), lo cual es lógico, pero hay otros liceos similares a Impulso, que tienen modelos similares o diferentes, que logran muy buenos resultados. O sea, no hay un único modelo. También hay centros públicos que logran buenos resultados en contextos desfavorecidos y que tienen muchas cosas en común con estos liceos privados gratuitos. En la enseñanza pública hay fenómenos de este tipo pero, lamentablemente, el sistema termina ahogándolos.

Fernando Filgueira, uno de los principales referentes de Eduy21, dijo a El Observador que si no se reforma la gobernanza de ANEP no hay reforma verdadera posible. ¿Usted que cree al respecto?


Tiene razón. Estamos de acuerdo. ANEP, que es quien tiene el poder y la capacidad de gestión, debe sufrir un cambio importante en su gobernanza, en su organigrama, pero también en su manera de trabajar cotidianamente.


La idea de Eduy21 es formar dos consejos, uno de Educación Básica, el otro de Educación Media...


Sí, eso de los consejos todavía se está conversando. Porque viste que a nivel de los partidos... Posiblemente la idea —muy pragmática y muy realista— es no enzarzamos en una discusión sobre ese punto porque si no, quizás nos quedemos sin la capacidad de enzarzarnos sobre otros más sustantivos. 


Pero usted está de acuerdo con la idea de los dos consejos.


Posiblemente, pero bueno, a ver... la idea de los consejos de la Educación Básica y la Educación Media Superior está atada a la idea de la reforma curricular. Desde el punto de vista conceptual parece bastante razonable decir: si va a haber un tramo curricular que va a ir desde los 4 hasta los 14 años y otro de educación de jóvenes desde los 15 a los 18 años, bueno, cada consejo se va a encargar de esos tramos. Pero también hay países como México que tienen un currículum así pero tienen consejos de Primaria y Secundaria como nosotros y lo gestionan igual. Entonces, quizás no sea tan fundamental. La idea es que a imagen y semejanza del currículum, organizar la gobernanza. Pero no necesariamente tiene por qué ser así. No creo que sea tan difícil de conversar y de funcionar como se está ahora.


Trayectoria

Es doctora en Ciencias de la Educación por la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) e integrante del comité académico de Eduy21. A su vez, integra el departamento de Educación de la Universidad Católica del Uruguay y fue decana de la Facultad de Ciencias Humanas. Está especializada en políticas educativas, reforma y cambio en la educación y educación media.

Afinidad y sintonía 

La experta en educación dijo que no es colorada y contó que en las últimas elecciones “venía votando a otro partido”. El año pasado Talvi le ofreció sumarse al equipo pero sus primeras respuestas fueron negativas. Este año decidió aceptar el desafío porque la sedujo “la propuesta en su conjunto” del candidato y notó “afinidad y sintonía” con su pensamiento sobre educación. 

Política vs academia

Aristimuño reconoce que en su inmersión en la política ha tenido que cambiar visiones que traía de la academia porque el sistema exige velocidad y pragmatismo. En diálogo con El Observador, recordó una frase que le decía el exministro de Educación, Germán Rama, cuando ella trabajaba en ANEP: “Adriana, los tiempos de la política no son los tiempos de la investigación”. 

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